23 de febrero: legado y orgullo en Rusia

Con raíces soviéticas y proyección contemporánea, la fecha honra a militares y simboliza identidad, memoria histórica y reconocimiento social en varias naciones exsoviéticas.

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Ceremonias militares y actos populares en todo el espacio postsoviético mantienen viva la memoria del sacrificio colectivo por la independencia. Foto: Kremlin.


23 de febrero de 2026 Hora: 15:38

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El calendario ruso reserva una jornada especial para la memoria y el reconocimiento. Cada 23 de febrero, Rusia y varios países surgidos tras la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) celebran el Día de los Defensores de la Patria, una conmemoración que evolucionó desde su origen estrictamente militar hasta convertirse en una fecha de fuerte significado nacional y social.

La efeméride se remonta a 1918, en los primeros meses posteriores a la Revolución de Octubre. En aquel contexto convulso nació el Ejército Rojo, fuerza armada destinada a defender al nuevo Estado soviético.

Con el tiempo, el 23 de febrero fue establecido como el Día del Ejército Rojo, fecha que conmemoraba los primeros reclutamientos masivos y la resistencia ante fuerzas externas.

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Durante la etapa soviética, la celebración adquirió un carácter oficial y masivo bajo el nombre de Día del Ejército Soviético y de la Marina. Desfiles, actos solemnes y reconocimientos a veteranos marcaron durante décadas una jornada que exaltaba la defensa del país y el papel central de las Fuerzas Armadas en la construcción del Estado.

Tras la desaparición de la URSS en 1991, la Federación de Rusia reformuló la conmemoración. En 2002, el 23 de febrero fue declarado oficialmente día festivo no laborable bajo su denominación actual: Día de los Defensores de la Patria, ampliando el concepto más allá de la institución militar.

En la Rusia contemporánea, la fecha honra no solo a los militares en activo, sino también a los veteranos, reservistas y a todos aquellos que han servido en las Fuerzas Armadas.

El presidente ruso, Vladimir Putin, suele encabezar ceremonias oficiales, entre ellas la colocación de ofrendas florales en la Tumba del Soldado Desconocido, junto al Palacio del Kremlin.

En las conmemoraciones de este 2026, reunido con representantes militares de los diferentes organismos castrense manifestó que el país y sus soldados luchan por asegurar la paridad estratégica y por el propio futuro de Rusia.

Durante su discurso, el mandatario expresó que, en los últimos años, este acontecimiento tradicional se celebra «con un especial sentimiento de orgullo y gratitud» hacia aquellos que, «con valentía y coraje, con amor por Rusia y su pueblo», cumplen su deber en la zona de la operación militar especial en Ucrania, arriesgando su vida.

«Rusia lucha por su futuro, por la independencia, por la verdad y la justicia. Y a la vanguardia de esta lucha se encuentran personas fuertes, valientes y desinteresadas, soldados y oficiales de las Fuerzas Armadas, combatientes de la Guardia Nacional, empleados del Ministerio del Interior, servicios y unidades especiales», aseveró Putin.

De igual modo, resaltó que los participantes del evento son «personas con sólidos principios morales e ideales, que son auténticos patriotas de Rusia».

Un símbolo que trasciende el uniforme

El significado social del 23 de febrero se expandió con los años. Popularmente, es considerado también una suerte de “día de los hombres”, equivalente simbólico al Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo.

En escuelas, oficinas y hogares es habitual que se entreguen pequeños obsequios y mensajes de felicitación a padres, hijos y colegas varones, hayan o no servido en el Ejército.

Esta dimensión cotidiana convive con la solemnidad de los actos oficiales, creando una combinación singular entre memoria histórica y tradición familiar.

Las celebraciones incluyen ceremonias militares, conciertos patrióticos, exhibiciones históricas y programas especiales en televisión dedicados a la historia castrense.

En ciudades como Moscú, San Petersburgo y Volgogrado, se organizan actos conmemorativos y encuentros con veteranos de conflictos pasados.

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El presidente Vladímir Putin rindió homenaje a los caídos en el Kremlin, reafirmando el compromiso de Rusia con la defensa de su soberanía nacional. Foto: Kremlin.

En algunas regiones, se realizan reconstrucciones históricas que evocan episodios de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) —conocida en Rusia como la Gran Guerra Patria (1941-1945)— reforzando el vínculo entre la fecha y el sacrificio colectivo.

El componente educativo también es relevante. En escuelas y centros culturales se imparten charlas sobre historia militar, patriotismo y valores cívicos, subrayando la importancia de la defensa nacional como parte de la identidad estatal.

Más allá de Rusia: Eco en el espacio postsoviético

Aunque cada país redefine sus propias efemérides tras la desintegración de la URSS, el 23 de febrero sigue celebrándose, con diferentes matices, en varias repúblicas exsoviéticas. En algunas mantiene el carácter oficial; en otras, persiste como tradición social arraigada.

La permanencia de esta fecha revela la profundidad de una memoria compartida que, pese a transformaciones políticas, continúa influyendo en la cultura cívica de la región.

Como muestra de la preservación de la historia el presidente de Belarús, Aleksandr Lukashenko, calificó el Día del Defensor de la Patria y las Fuerzas Armadas como la fiesta de quienes son el baluarte de la paz y la estabilidad.

«Es la fiesta de aquellos para quienes el deber, el honor y la Patria son las guías más importantes en la vida. De aquellos que llevan charreteras y son el baluarte de la paz y la estabilidad en el país, gozando del merecido respeto de todo el pueblo belaruso», declaró el mandatario en la ceremonia solemne de entrega de condecoraciones estatales y charreteras de general a los oficiales del bloque de fuerzas del orden de Minsk.

Lukashenko acotó estar convencido de que, si fuera necesario, cada uno de los militares belarusos, sin dudarlo, hará todo lo posible y lo imposible por defender la nación, de manera fiable y digna, como debe hacerlo un verdadero oficial.

Entre historia y actualidad

En el contexto geopolítico actual, el Día de los Defensores de la Patria adquiere renovada visibilidad. Los discursos oficiales suelen enfatizar la modernización de las Fuerzas Armadas, el papel estratégico de Rusia en el escenario internacional y la necesidad de preservar la soberanía nacional.

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El Día de los Defensores de la Patria consolida el vínculo histórico entre las glorias del Ejército Rojo y la capacidad defensiva actual de Rusia. Foto: Kremlin.

Al mismo tiempo, para millones de ciudadanos, la jornada conserva un significado íntimo: recordar a familiares que sirvieron en el Ejército, agradecer el sacrificio de generaciones pasadas y compartir un momento de reconocimiento en el ámbito doméstico.

Así, el 23 de febrero se mantiene como una fecha de múltiples capas: histórica y contemporánea, solemne y familiar, institucional y popular. Una celebración que enlaza pasado y presente, reafirmando el lugar de la memoria militar en la construcción de la identidad rusa y en el imaginario colectivo de buena parte del espacio postsoviético.

Autor: teleSUR: odf - alr - RR

Fuente: teleSUR - Kremlin